martes, 15 de noviembre de 2011

Eres mi vicio inconfesable.

Aparentemente una noche más. Noche de deseos absurdos y locos, casi asombrosos. Fiesta. Un par de copas de más o quizás algo más que un par. Música, las ganas de bailar y el dejarse llevar por el ritmo. Un cruce de miradas,el de siempre, complicidad, atracción. Salidos hasta no poder más, borrachos de ganas, de odiarse a ratos y otra veces de querer comerse. Ella piensa en lo que le dijo su amiga al principio de la noche : la vida es corta y el tiempo limitado, aprovechalo! se rie, ¿porqué me empujas para que vaya por delante de el?, ya no piensa ni en pensar. Sus ojos, la llevan a romper la distancia de seguridad y entonces pasa, llega ese momento en que chico besa a chica o quizás al revés. Todo empieza a tener sentido después de tantas idas y venidas. La vida es así, cuando menos te lo esperas, cuando has dejado de pensar en algo, cuando no sabes que ese es el momento adecuado, sucede. Juntos salen de allí y juntos pierden la noción del tiempo. Empiezan a caminar sin rumbo ni destino. Ella le dice: "vale sí, lo reconozco...sobre todo cuando te acercas". Incomprensibles como siempre, con ganas de perder el control, de que aquello se escapara de su capacidad de comprensión y que no supieran asimilar esos momentos de locura. A contracorriente y con rumbo fijo acabaronn como siempre, tras unas cuantas negativas, tonteos, risas, hacerse derrogar, terminaron disfrutando. El descaro gritaba por sí solo. Las manos recorrían las dudas y las sonrisas contaban su historia. Entre risas y después de liarla un buen rato, con ganas de ´más, de seguir se fueron sin más, agarrados de la mano, en silencio. Él solo le susurró: "vale sí, lo reconozco...eres mi vicio inconfesable". 
Be crazy

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